El Affair

Nada más inocente que un juego de football de mi hijo. Un paseo hasta una ciudad cercana.  Me sentía tan aburrida que traté de invitar a varias de mis amigas para que me acompañaran, porque sabía que no sería para mí en nada divertido.
Otra vez ver a las Señoras que ya había visto en juegos anteriores con actitud prepotente tratando de colocar una barrera de sweters y botellas de agua entre ellas y yo para que sus maridos no me vieran. Me pregunto, si no están seguras de ellos ¿para que los quieren? Llegando al campo de juego en esa otra ciudad, me sentía medio perdida, un sitio nuevo siempre causa algo de desconcierto.  Todo regresó a la normalidad cuando empecé a ver caras conocidas, pero de pronto, me abordó un hombre que nunca había visto antes.  Me preguntó si era parte del team, dije que si, y siguió preguntando, cuál era el Hotel donde se quedarían los del team, y si yo iba para allá después del juego, también dije que si. En realidad yo estaba mal arreglada, luego de 4 horas de viaje en carro, y con más ganas de dormir que de otra cosa, nunca me hubiera imaginado que este hombre me estaba viendo con otros ojos.  El desconocido en cuestión que lo llamaré Tim, insistió en seguirme hasta el Hotel, cuando llegamos pude ver que mi hijo y el suyo eran amigos y habían compartido como parte del team.  Viendo la camaradería de los chicos y considerando que se regresarían el mismo día, Tim insistió en invitarme a cenar para que los chicos jugaran, le dije que si y subí a arreglarme.  Yo por las dudas me había llevado mi beauty kit y en el término de 2 horas ya estaba lista (como una artista) para mi cena con Tim.  Para mí este era un hombre más que me invitaba a cenar, nunca hubiera sospechado que aquel viaje tan inocente y la cena con el desconocido se convertirían en mi peor pesadilla.
Ya de vuelta en la ciudad recibía constantes mensajes de texto de Tim, diciéndome lo usual (que linda eres, me encantas, me encantaría verte otra vez) a lo que yo me atreví a responder con la ansiada pregunta: ¿Eres casado? y el contestó: Soy separado (nunca crean en un “separado”), dormimos en cuartos diferentes y no me he ido de mi casa porque los niños pasaron un susto hace un tiempo y los quiero proteger (no se como pude creer esta mentira!!).
Tim era un hombre sencillamente muy dulce, y era fácil creerle.  Igual solo éramos amigos, pero él insistía y algunas veces llegó a ponerse medio morboso, en sus intenciones sexuales para conmigo.  Cuando ya sentía que estaba a punto de caer en sus brazos me llamó su esposa, y me dijo que llamaba porque había encontrado mi número en el tlf de su marido. Le conté a él y pareció alarmado por la situación y me dijo que le pondría remedio.  Para mi cumpleaños llegó a mi casa y me hizo un lindo regalo, luego insistió en que deberíamos salir a celebrar.  Yo estaba consciente que esa salida sería el principio del idilio, y así fue.
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Aquella noche salimos, bailamos, bebimos, y terminamos en un hotel en la playa. Tim fue muy apasionado conmigo, tal como yo esperaba. Lo raro fue que me preguntó si me gustaría ver a mi pareja teniendo relaciones con alguien mas, me horroricé y dije que no, él exclamó que esas cosas le gustaban a su esposa y que lo habían hecho una vez. Más me asusté pensando si se trataría de un caso de “atracción fatal”.  Esa noche llegando a mi casa recibí un mensaje de texto de su esposa amenazándome. Al día siguiente él me confesó que ella lo esperó despierta y discutieron toda la noche.
El idilio seguía igualmente, y con más pasión que nunca. Sabía que estaba poniéndome en riesgo de enamorarme de él porque su dulzura era algo que yo necesitaba mucho. Pero no todo era dulzura en el affair, su esposa seguía mandándome mensajes de texto insultándome y amenazándome.  Me decía que se habían reconciliado y que eran felices y que me buscara mi propia familia.  Lo que ella no sabía era que yo no tenía ninguna intención de formar una familia con su marido y más bien prefería la relación temporal ya que no sabía si podría vivir 24/7 con un hombre luego de haber pasado tanto tiempo sola después de mi divorcio.
La semana siguiente él me invitó a un juego de su hijo mayor en una ciudad cercana.  Me parecía increíble que estaba invitándome a compartir tiempo con su hijo.  Ahora si podía creer que estaban separados.  Nadie en su sano juicio involucra a sus hijos en un affair.  Luego de 4 días de encanto, compartiendo en momentos, escondiéndome en otros, y disfrutando de la pasión sin presión por estar lejos de su esposa, me sentía más enamorada que nunca, y creo que él también.  En vista de la situación me puse a leer un libro llamado “Teniendo un affair? Una guía para ser La Otra” entonces comenzó a atormentarme la idea de  que la posición de ser “la otra” podría ser eterna ya que no parecía asomarse la posibilidad de una separación legal. Yo le hablé del libro pero él me dijo que no lo leyera, que me llenaría la cabeza de cosas, y creo que en parte así fue.
Su esposa tenía su itinerario completamente calculado y si se salía del horario lo buscaba desesperadamente.  Me invitó a almorzar esa misma semana y tuvimos una conversación algo incómoda, básicamente le insistí en cuando se arreglarían las cosas y se molestó mucho.  Luego de pedir la cuenta recibió una llamada,… era ella.  Luego yo recibí un mensaje de texto amenazándome.  Se lo mostré y él no dijo nada, yo estaba que hervía de la rabia!
Esa noche fui al juego con la idea de confrontar a su esposa y contestarle personalmente los mensajes de amenaza que nunca contesté en el teléfono y la precisé en la práctica de football. Ella se asustó y salió corriendo casi atropellándome con su carro.  Yo no aguanté mas y llamé a la policía, expliqué la historia e hice un reporte con los mensajes de texto amenazantes como evidencia. Por supuesto se armó un gran caos!! Habladurías y chismes por todos lados. Me sentí abandonada al notar que él ignoró mi situación, y me sentí estúpida por haber creído en él.  Lo peor fue que él nunca me hablara para saber que había pasado y que asumiera la historia de los demás como cierta sin nunca escuchar mi versión.  Por su respuesta a mi mensaje me di cuenta que su esposa lo engaño diciéndole que yo le había contado todo, cosa que no fue así.
Aprendí que no importa lo que te digan, a menos que no los uses una noche para tu placer de un momento, no vale la pena andar con un hombre “separado” porque siempre hay una situación pendiente por resolver, y siempre “la otra” es la mala. ¿Es de verdad “la otra” la mala, ó aquél que arriesgando su estabilidad y su hogar se instala en una aventura en lugar de afrontar los problemas con su pareja?

Gracias a una de nuestras colaboradoras por compartir esta experiencia.  Sé que el final de la historia fue algo más tortuoso de lo que se indica en este relato, y me alegro que haya pasado sin dejar en mi amiga profundas huellas.  Personalmente creo que es el hombre, en la mayoría de los casos, el único culpable cuando comete una infidelidad.  Es el hombre quien juró amar y respetar hasta que la muerte los separe, no la mujer que conoció y le despertó algún interés.  Amiga, a seguir adelante!!

 

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